sábado, marzo 20, 2010

LITERATURA // Libros para reencontrar la palabra


La literatura deportiva, aun concebida como un género menor para cierta elite intelectual, viene proliferando con llamativa repercusión en Argentina, manifiesta en decenas de libros que merecen un lugar, aunque sea en cajas de cartón apiladas en el último escalón, de cualquier biblioteca. Dos comunicadores clave pueden citarse entre quienes hicieron posible la aparición y posterior consolidación del género: el programa radial de Alejandro Apo, Todo con afecto, dedicado a difundir cuentos y ensayos vinculados con el fútbol, y la Editorial Al Arco, el primer sello independiente que publica obras ligadas al deporte y las circunstancias que lo rodean -políticas, sociales, epocales-, en clave de ficción o en un registro histórico o testimonial.

Al Arco, precisamente, demanda una mención especial. Con casi 40 títulos publicados y una tirada que no supera los 1.000 ejemplares, sus responsables Julio Bocalatte y Marcos González Cézer lograron reunir desinteresadamente a un conjunto de plumas destacadas (además de los impulsores del proyecto, Juan Sasturain, Ariel Scher, Walter Vargas y Gustavo Grabia, entre otros) sin otra motivación que despuntar la pasión por escribir, y escribir sobre un universo particular como es el deporte, con sus dramas, sus personajes malditos y sus historias cargadas de heroísmo y tragedia.

No obstante siempre es pertinente evitar palabras como "boom" o "fenómeno", tan recurrentes en un tipo de periodismo que elige encorsetar, fragmentar y diluir cualquier hecho no circunscripto a sus dominios. Con la idea, además, de neutralizarlo y, en el peor de los casos, apropiárselo. No es un boom, por otra parte, dado que no se vislumbran grandes contigentes de hinchas-lectores consumiendo literatura deportiva, si bien las grandes editoriales han tomado nota de que existe un público receptivo -subalterno- a trabajos de este tipo.

Lo cierto es que el emprendimiento Al Arco introduce una fisura en el medio deportivo al ofrecer una alternativa inteligente y recomendable desde la literatura frente a un periodismo deportivo -el masivo, con sus honrosas excepciones- orientado a ejercitar algo indescriflable que en nada dignifica el oficio o, peor todavía, una prensa que no consiente y desdeña enseñanzas o normas de estilo sugeridas en las viejas redacciones. De este modo, y ante un escenario donde el fútbol -y el deporte- es más hablado o escrito que jugado -como bien señaló Eduardo Sacheri, un referente del incipiente género-, Al Arco configura una opción necesaria e imprescindible para estimular el placer de leer, ya sean cuentos, investigaciones, poemas o novelas no solo relacionadas con el deporte, para reencontrar, como si fuera poco, la palabra justa.

Pablo Provitilo

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