lunes, noviembre 09, 2009

Museos


Continuando con su política de aciertos, la dirigencia de River estrenará en las próximas semanas un coqueto e impresionante museo en el que se exhibirán piezas y obras alusivas a momentos victoriosos de la entidad millonaria, acompañados por glorias de todas las épocas. Nunca más oportuna una inaguración que, curiosamente, no solo cierra el segundo gobierno de José María Aguilar en el rubro marketing, sino que clausura una etapa en River: la de los subcampeonatos sesentistas y los títulos ininterrumpidos de las últimas tres décadas, la del semillero en ciernes donde siempre había un pibe mejor, la de la opulencia desvergonzada desde las miradas exteriores, el campeón más poderoso de la historia que Copani inmortalizó en una marchita.

Es la herencia, museificada, que deja el Aguilarismo y es también una señal contundente que conduce a una política a reconstruir donde ya no habrá millonarios para invocar. Será tarea de los D'Onofrios, Casellis, Passarellas, Meras Figueroas o Kippers refundar un club lejos del aire contaminante de la gestión que se va. Algo verdaderamente difícil dado que Aguilar e Israel, además de inaugurar un museo, inauguraron una forma de conducir y -fundamentalmente- una mentalidad que hizo de River una entelequia, un club que devoró su condición de institución ejemplar en 10 años y espantó a los hinchas con sus lenguajes desafectivizados e impopulares.

En ese marco, en este contexto de ruinas, River abre su museo. Acaso se trate de una metáfora que, agotadas las crónicas, los análisis y las editoriales que llenaron espacios en medios diversos, conviene tomarse con humor. Por ejemplo, imaginamos que la muestra no es completa y omite nombres, fechas y coyunturas. Suponemos, en consecuencia, que no debe ser redituable para nadie exhibir ante hinchas y turistas algunas instantáneas que nutren la última década, como el sobrio andar de Cabral, la deliciosa zurda de Abelairas o los piques al vacío de Gustavo Bou.

viernes, noviembre 06, 2009

Copa para todos


Sin equipos argentinos y con instituciones emergentes del fútbol sudamericano entre los cuatro mejores, quedaron definidos los cruces correspondientes a la 8º edición de la Copa Sudamericana, la mitad de la gloria, para el periodismo marca Pons, un pedacito de dicha, para hinchas y comunicadores sensatos. Las semifinales incluyen los duelos entre Cerro Porteño (sin títulos internacionales) y Fluminense (finalista de la Libertadores hace 1 año); y Liga de Quito (campeón de la máxima competencia continental en 2008) y River de Montevideo (segundo representante del Uruguay que llega a instancias de este tipo en el certamen).

Como planteábamos en otro artículo, se destacan la ausencia de entidades denominadas coperas en los tramos definitorios y, ligado a lo anterior, los progresivos avances de instituciones con menos raigambre internacional. River de Uruguay, por caso, es uno de los inéditos animadores del certamen pese a las carencias manifiestas en infraestructura, presupuesto, historia en las copas. Ninguno de estos aspectos, a priori atendibles para señalarlo como candidato, influyeron para que el cuadro uruguayo logre victorias decisivas, que lo ubican muy cerca de obtener su primer título importante, ya que en Uruguay solo fue campeón en torneos de segunda división y jugando en aquellas oportunidades -probablemente- en su estadio Parque Federico Saroldi.

El meritorio desempeño de River, sin embargo, no es extraño ni sorpresivo si se revisa la nómina de algunos ganadores de la Sudamericana, por ejemplo Arsenal (Argentina), Cienciano (Perú) y Pachuca (México). Un valioso antecedente que ilusiona no solo a los orientales sino también al resto de los semifinalistas de este año, cuatro protagonistas del continente que irán por su primera estrella en el certamen. Es que la Sudamericana ofrece un generoso mosaico de oportunidades para mejorar lo realizado en la temporada, para reescribir una historia y, sobre todo, para persistir con más experiencia a la hora de los grandes sucesos.

miércoles, noviembre 04, 2009

Repechajes


De los próximos dos grandes acontecimientos políticos-culturales que tendrán en lugar en el Uruguay, llama la atención que ambos sucesos, en los dominios del lenguaje , presenten rasgos parecidos no solo en el sonido: ballottage y repechaje. Parecería una marca distintiva de los orientales, un castigo de la época o la culpa de esa cadencia de la voz que torna lento y previsible cada uno de sus movimientos, el hecho de que los orientales definan sus días por venir en instancias trascendentes. Pero conviene evitar esencialismos y juicios anticipados.
Desde aquí, un blog perdido en el complejo mundo de las redes de la información, creemos que uno solo de esos acontecimientos merece debates que incluyan la participación plena de los ciudadanos y un intenso despliegue comunicacional-propagandístico con perspectivas diversas. Hablamos, claro, de la cerrada elección entre el Frente Amplio y el Partido Rosado, como llamó José Mujica -candidato del oficialismo- a la alianza entre Blancos y Colorados. El periodista uruguayo Jorge Da Silveira, al parecer, no cree lo mismo que nosotros aunque no es el único.
Sin ir más lejos, hoy en la audición de Fernando Niembro caracterizó el partido ante la selección de Costa Rica, que entrega una plaza al boleto de Sudáfrica, como una batalla donde "los orientales nos jugamos el pellejo", cargó contra el entrenador Oscar Tábarez por postergar a Santiago Silva, artillero del Banfield argentino, y habló sobre aspectos tácticos en relación al fútbol que, en su condición de cronista del diario El País de Montevideo, parecería ser un asunto a discutir con especial interés, desde Bella Unión hasta Montevideo.
Y, en cierto modo, es como señala el comunicador uruguayo, si bien avanza la campaña electoral con movilizaciones populares de ambos lados, festivales callejeros, polémicas y debates televisivos que exceden culturalmente a Lilita Carrió o Gerardo Morales. Ocurre que, Da Silveiras al margen, el fútbol tiene su importancia. Porque es un patrón cultural de los pueblos y porque está en disputa llevar la mística o una identidad construida en el tiempo a la máxima cita futbolera. Ni hablemos en Uruguay, el país de los campeones del mundo en dos oportunidades, tierra de grandes jugadores que dejaron su huella.
Con orígenes, desarrollos y derivaciones diametralmente opuestos, repechaje y ballottage coinciden en algo: son definitorios en contiendas que presentan revancha varios años después. Y más allá que forzemos comparaciones y muchos banalicen dos momentos que impactan de forma disímil, el fútbol y la política, alguna vez, podrían coincidir en su faceta menos contaminada y nociva.

domingo, noviembre 01, 2009

Facundos


Finalmente, después de 12 jornadas, apareció Quilmes en el competitivo torneo de la B Nacional. En base a garra y la jerarquía individual de algunos de sus jugadores, el Cervecero logró un triunfo con tintes de hazaña ante Unión -candidato a ganar el torneo como señalamos en otro artículo- que oxigena, de este modo, la situación de su entrenador, José María Bianco, blanco directo del enojo de los hinchas por el desconcertante desempeño del equipo.

Una victoria gravitante no solo por la condición del rival sino porque renueva las esperanzas del Cervecero en el momento justo, dado que faltan 26 fechas, tiempo suficiente para descontar unidades a los punteros e involucrarse en la pelea por uno de los dos ascensos directos. Como muestra del entusiasmo que suscitó el dos a uno ante el ex líder, alcanza con repasar los dichos de Bianco. "Les ganamos a los dos punteros, a San Martín de San Juan y Unión, lo que significa que estamos haciendo las cosas bien. Nosotros sabemos lo que queremos y dimos un gran paso para lograr nuestro objetivo que es salir campeones", señaló.

Cabe referirse, mencionadas las derivaciones de la victoria frente al cuadro Tatengue, a ciertos aspectos que realzan las chances de la centenaria entidad del Sur. Con gran habilidad para defender los intereses del club en los escritorios, los dirigentes armaron una formación equilibrada y poderosa que, en muchos partidos, puede decidir el rumbo de un partido definitorio, como ocurrió ante el cuadro santafesino. La lista de jugadores destacables en este Quilmes que busca resurgir incluye referentes defensivos vitales como los experimentados Walter Ribonetto y Juan Manuel Herbella, la seguridad del arquero Emanuel Trípodi -sustituto de Pontiroli-el compromiso de los jóvenes Francisco Cerro y Martín Quiles, dos delanteros frescos y potentes como Ramón Lentini y Mauricio Carrasco, y la cuota de gol, oficio y exotismo que aporta Facundo Sava. Es decir, este Quilmes reúne opciones diversas y liderazgos nítidos para afirmarse en la cima.

No menos importante es advertir que Quilmes figura como el equipo del área metropolitana mejor posicionado producto de tener claro sus objetivos. Se preparó para ascender y sabe cuales son sus ambiciones. Y si bien eso conlleva riesgos a raíz de la presión que ejerce el propio público, también es una presión para los rivales el hecho de que Quilmes, animador permanente desde que la vieja B se hizo Nacional B y luego B Nacional, se exhiba sólido, confiado y dispuesto -enhorabuena- a abandonar la categoría.

miércoles, octubre 28, 2009

Punta Tatengue


Luego de varias frustraciones y más de un lustro en la B Nacional, Unión figura como uno de los principales candidatos a conseguir el ascenso a Primera, divisional en la que merece estar por historia, cantidad de hinchas y pertenencia a una provincia apasionada por el fútbol que tiene un clásico interesantísimo aunque desdibujado en los últimos años.

Afirmado en el trabajo de dos emblemas de la entidad -Nery Pumpido, el manager, y Fernando Alí, el técnico-, el cuadro tatengue presenta un equipo bien estructurado en todas sus líneas que consiguió, hasta aquí, triunfos importantes de la mano de su goleador, Claudio Guerra, y rendimientos interesantes como los de Gonzalo Saucedo, Derlis Martínez y Ariel Cólzera, tres piezas claves en el esquema concebido por el entrenador que vienen de jugar en primera la temporada pasada. Asimismo, cabe apuntar un dato que robustece sus aspiraciones y es su racha en condición de local, ya que registra 14 fechas sin perder en el estadio 15 de abril.

Si bien es prematuro conjeturar sobre sus chances en un campeonato que recién acaba de despuntar, parece oportuno decir que, a diferencia de campañas anteriores, el Tatengue tiene razones para soñar con el retorno. En once fechas demostró jerarquía en muchos de sus jugadores, carácter para sostenerse arriba (cosechó 10 de sus 22 puntos en los últimos minutos) y, como sugiere su nombre, unidad entre los representantes del club. A raíz de esos conflictos, precisamente, hace un año desperdició la chance de volver al perder la promoción ante Gimnasia de Jujuy. Probablemente todos los actores hayan tomado nota de aquellos errores y devuelvan a Unión al lugar que le corresponde.

lunes, octubre 26, 2009

Jugar a jugar


La sabiduría popular, parte insustituible del fenómeno del fútbol, designó con perspicaz ingenio el mote de "pecho frío" a aquellos equipos lánguidos, indómitos, faltos de carácter para acreditar logros resonantes. Indirectamente generó un mensaje puertas adentro, es decir a los del bando propio: jugar con pasión, sin regalar nada, a tono con el linaje y los pergaminos de los colores queridos. Todo un riesgo, cabe decir, cuando el ingenio no aparece y las pulsaciones aceleradas de los players nublan las ideas, confunden hombría con torpes guapezas, horadan las fortalezas de conjunto. Porque la actitud, elemento importante, exige un respaldo que remite ineludiblemente al juego.

San Lorenzo desde el arribo del mecenas Tinelli es un buen ejemplo de esto último. En el período 2008-2009 registra una andanada de expulsiones, amén de mala conducta generalizada y conflictos internos resueltos entre piñas y discusiones por los premios. Una explicación posible alude a la presión de saberse favorito y candidato de cuanta competencia se dispute, dado que hay un contrato tácito entre partes; así como el grupo económico invierte dinero, los jugadores también deberían invertir sudor y esfuerzo para lograr triunfos. Algo lógico, en definitiva, que presenta situaciones similares en otros clubes. Sin aportes de afuera pero ofreciendo las mejores condiciones de trabajo, dirigentes de diversas entidades esperan el buen rendimiento del equipo a partir de brindar salarios al día y exhibir un sólido orden institucional. No abundan, es cierto, pero en el fútbol argentino hay casos de este tipo.

Aunque, de todos modos, existe un matiz que diferencia a San Lorenzo del resto si se considera que se trata de un proyecto exclusivamente supeditado a conseguir resultados ya, sin tiempo para permitirse malas actuaciones ni jugadores carentes de espíritu, a tono con los compromisos convenidos. Una muestra, entre otras, la aportó Santiago Solari, jugador reconocido por su educación europea que terminó cautivo de esa maquinaria que reclama éxitos como sea y olvida las formas. Aquel Solari de lenguaje pulido y comportamiento ejemplar mutó en un bravucón maltrecho, sudamericanizado según el análisis de quienes creen ver -con anteojeras- pulcritud y corrección en el Viejo Continente. Otro tanto ocurre hoy con Bernardo Romeo, más preocupado en el roce y la ingrata lucha de amedrentar defensores que en armar sociedades con sus compañeros, reclamar asistencias, ratificar su estirpe goleadora.

Así, San Lorenzo es un equipo de pecho inflado, caluroso, consciente de sus atributos. Los futbolísticos, presumiblemente, serán los que lleven al ansiado éxito.


viernes, octubre 23, 2009

Cuatro arriba


Con ausencias de equipos coperos en los cruces decisivos, la 8º edición de la Sudamericana ingresa en su etapa final. Tras los encuentros de ida, los cuatro mejores perfilados para disputar las semis son San Lorenzo, Universidad de Chile, Liga de Quito y Cerro Porteño, candidatos con historia en su liga doméstica, la mayoría de ellos con gran arraigo popular. En este marco, y de no mediar sorpresas, tendremos partidos entre argentinos y ecuatorianos, por un lado, y paraguayos y chilenos, por otro. Nada anormal si no fuera por un déficit congénito de este torneo: el poco interés que le brinda el público brasileño a la competencia. Basta ver sus estadios cuando juegan de local, casi siempre vacíos, y el historial de la competencia: una sola Taza levantaron los clubes del país más ganador (Inter, el año pasado).

Así, los probables semifinalistas, cada uno con su estilo, desplegarán todos sus recursos para ganar el certamen debido a hechos y situaciones que difieren y conviene puntualizar de modo sintético.

-San Lorenzo buscará despegar en el plano internacional y consolidar un novedoso proyecto futbolístico que, hasta aquí, no acredita títulos. Un antecedente lo avala: ya ganó el torneo en 2002.

-Liga es otro de las entidades que amaga con dejar su sello en el Continente, ya que ganó la Libertadores en 2008, recuperó cconfianza en el juego tras la partida del técnico Edgardo Bauza, y exhibe rasgos de equipo mañoso, ordenado y desequilibrante, más acorde con la tradición rioplatense que con la pausa y el toque que identifica a países como Colombia y Ecuador.

-La U de Chile y Cerro Porteño, finalmente, coinciden en un aspecto indeseable: a diferencia de Colo Colo y Olimpia, clásicos rivales, no computan Libertadores. Más aún: no computan títulos internacionales. Al margen de las presiones, los azules sí presentan una formación de jerarquía que intentará continuar con el buen momento que atraviesa el país trasandino luego de la refundación iniciada por Marcelo Bielsa. El cuadro dirigido por Pedro Troglio, en tanto, viene recibiendo duras críticas por su nivel de juego y obtener la Sudamericana, de este modo, ofrece la oportunidad de recomponer el vínculo con los hinchas.

Claro que este análisis, como advertíamos, supone la eliminación de Vélez, River de Montevideo, Botafogo y Fluminense, equipos capacitados para revertir las respectivas series.

Esbozos, en definitiva, de un certamen mal promocionado teniendo en cuenta que la gloria se la lleva uno solo. Aunque, no menos cierto, muchos quisieran disputar las finales dado que también la Sudamericana es un plan B interesante, pródiga en billetes, y generosa en cuestiones de marketing.