sábado, marzo 20, 2010

PRIMERA DIVISIÓN // Dos,tres,cuatro frentes


Suele afirmarse con juicio categórico que ganar la libertadores y el torneo local en el primer semestre del año configura casi un imposible en el fútbol argentino. O una apuesta máxima reservada para un puñado de elegidos en determinados ciclos históricos. Sin embargo ni el River de Ramón Díaz ni el Boca de Carlos Bianchi consiguieron el ansiado doblete, en tanto Ñewell`s, dirigido por Marcelo Bielsa, estuvo cerca de lograrlo en 1992.


Sin profundizar en las causas, el tema pareció ingresar en los oscuros designios de la verdad consumada o del único aspecto a considerar cuando determinados clubes enfrentan dos competencias simultáneas. No obstante un torneo, además del ganador, corona a otros procesos futbolisticos y a otros representantes. Pensemos en el Estudiantes actual, bien ubicado en su grupo de la Libertadores, cuarto en el Apertura, y hoy clasificado para disputar la próxima Copa Sudamericana. Como muestra basta observar que con destacado amor propio y altura para dar la talla en cada compromiso, el cuadro platense parece dispuesto a dar pelea en el campeonato local y sumar puntos para la Libertadores 2011, un reaseguro deportivo en caso de no ganar la copa este año.


Algo similar ocurre con Vélez, puntero en su zona de la libertadores, ubicado en una posición expectante en la liga doméstica y enrolado en la selecta nómina de equipos que juegan la sudamericana. Asimismo Banfield, otro de los destacables, también exhibe meritorios desempeños tanto en el máximo certamen continental como en el Clausura y también figura entre los clasificados a la Sudamericana. Es decir: ninguno parece minimizar la importancia del torneo local. Más: lo consideran como un óptimo banco de pruebas para foguear juveniles o suplentes desencantados, un aspecto relevante para promover el recambio o generar futuras transferencias.


Situados entre los cinco primeros de la temporada 2009/2010, Banfield, Estudiantes y Vélez conciben, por el momento, algo más que dos frentes en la competencia. Lo suyo tiene el incofundible aroma de ejecutar un plan, que es ni más ni menos que creer en un proyecto.

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