miércoles, noviembre 24, 2010

FÚTBOL BRASILEÑO // El petiso Conca tiene quién le escriba



El próximo lunes el denominado primer mundo futbolístico, que abarca a la Argentina para novedad de ciertos referentes políticos en nuestro país, se paralizará ante el Barsa-Real Madrid correspondiente a la despareja y monocorde Liga Española. Estarán Messi, Di María, Higuaín, representantes nacionales contra el aislamiento que denuncia el conglomerado mediático opositor. No es algo inédito el interés que genera el clásico en estas latitudes, ya que desde hace tiempo el seguimiento hacia los compatriotas en Europa se ha tornado inevitable y en cierto modo lógico debido a la proliferación de argentinos en diversas competencias del viejo continente. Mucho más ahora cuando se advierte que, interrumpido el convenio AFA-TSC-Grupo Clarín, analistas influyentes encapsulados en sus exclusividades y sus aparentes saberes descubrieron súbitamente que en Argentina se juega mal y encuentran en el cable, posiblemente para solazarse y justificar su recurrente actitud fiscalizadora, un Ajax-Twente apasionante o un Real Madrid 8 Osasuna 0 que honra "la esencia de este deporte".

También, entresemana, abundan imágenes y crónicas sobre el desarrollo de la Champions League, torneo de excelencia, indudablemente, presentado como lo que es: la perfección misma, el cruce exitoso entre marketing, juego, show y perdedores que saben perder. No obstante, y así como nos referíamos en un artículo reciente a las viscitudes y singularidades del torneo Uruguayo, América Latina exhibe campeonatos interesantes, ya sean regionales o locales, con participación de argentinos. Por caso el Brasilairao, otro certamen vedado al gran público en Argentina dado que las autoridades de las cadenas privadas del cable entienden que se trata de un espectáculo valioso y plausible de cobros adicionales, capaz de compensar esa ausencia con solo emitir las alternativas en vivo del torneo mexicano, un certamen que alberga a un significativo contingente de compatriotas.



Sin embargo, no son pocos los argentinos que se desempeñan en Brasil, 12 en total, entre los cuales sobresale el ex River y Rosario Centra Darío Conca, ídolo de la torcida del Fluminense y fuente de campañas periodísticas curiosas como las del diario deportivo Lance, encargado de postularlo para el Seleccionado de Batista. Es un caso muy llamativo el de Conca a raíz de los elogios permanentes que recibe  en ese país y de haber edificado su carrera lejos de su primera patria, un hecho con algunas semejanzas con Lionel Messi, aunque con notorios contrastes de acuerdo con las peripecias de sus trayectos, sus logros conseguidos, y los reconocimientos en su tierra natal.

¿Por qué difieren los reconocimientos? Porque, al margen de la tendencia de un medio pendiente de los dictados del negocio, se menciona poco -o quedan en segundo plano- los debates y coberturas acerca de los rendimientos meritorios de argentinos como Conca en América Latina (tuvo un paso exitoso, también, en la Universidad Católica de Chile). Sí se sabe de sus progresos y la posibilidad de dejar una huella en la historia pero mediante voces de terceros, por ejemplo del periodista paulista Marcos Caetano, quien lo reclama para el Scratch con modos desafianes pero legítimos, si se considera que hablar de Conca parecería llenar un vacío: en Argentina, su país, casi no habla de él. Y si se lo menciona, dependerá de episodios excepcionales, de que el Fluminense gane una Libertadores, un Mundial de Clubes, en definitiva, de espacios vacantes, pequeños respiros que deja el elegido del firmamento mediático. Dice Cateano (el periodista): "Los puristas torcerán la nariz ante un extranjero en nuestro equipo, pero estoy convencido de que el talento no tiene fronteras, y como Conca construyó aquí la parte más victoriosa de su carrera, si ya dice que le gustaría vestir la verdeamarelha, ¿por qué no le damos esa chance? Si el amigo lector es de esos que les tienen animosidad a los argentinos, vea la cosa por este lado: ¿no sería una buena mojada de oreja para ellos? Como mínimo, le estaríamos sacando un crack al adversario. Mano (Menezes, entrenador de Brasil) va por mí: convocá a ‘El Petizo’ antes de que un técnico argentino lo haga”.

Conca, asimismo, no es el único argentino que se destaca en Brasil. Andrés D' Alessandro y Pablo Guiñazú, puntales del Inter, y Walter Montillo, de importante aporte en el Cruzeiro, le imprimen sello local a una competencia que ya en otras épocas cobijó a compatriotas de primerísimo nivel. La lista es vasta, alcanza con citar algunos nombres: Ubaldo Matildo Fillol, Roberto Perfumo, Juan Pablo Sorín, Narciso Doval, Luis Artime, Alejandro Sabella, Alejandro Mancuso. CarlosTévez, como Sorín, Perfumo, Doval y Mancuso, integraría un grupo selecto según sus performances. Pero su llegada de la mano del empresario iraní Kia Joorabchian, la irregularidad de la operación financiera montada por MSI y las sospechas del título obtenido por Corinthians, amerita un piadoso olvido.

Lo que no debería olvidarse, eso sí, es aquello que acontece en los países hermanos. En Brasil deslumbra Conca, candidato a calzarse la camiseta del scratch o la celeste y blanca, exponente fiel del siempre atractivo fútbol sudamericano. Es que a veces mirar y contar lo propio podría ser más provechoso, en términos deportivos y culturales, que relatar cada movimiento de quien se erigiría como el único crack vigente. Adosado con todos los lugares comunes que celebran la moda.

P.P

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