viernes, septiembre 04, 2009

De arriba a abajo


Tiene velocidad, desborde, picardía y gol. Claro que el temparamento suele traicionarlo y Martín Gómez deja de ser ese wing auspicioso, rebelde y determinante en cuestión de segundos. No es el momento, sin embargo, de puntualizar los flancos débiles del ex Independiente de Mendoza, poco entrevistado por los medios gráficos tras su arribo a Avellaneda-Lanús.
Incorporado por un Independiente más grande -club presidido, vale aclarar, por un dirigente más chico-, Gómez amenaza con devolverle atrevimiento y frescura al disminuido ataque rojo de las últimas temporadas. Un ataque que incluye aportes de Nuñez y Gandín: hay crédito en el Chipi tras los penales convertidos ante tucumanos y mendocinos -uno de rebote- y hay esperanza en la dupla Gómez-Nuñez, binomio alternativo que asegura complementariedad antes que superposición de funciones.
Independiente, el grande, tiene a su vez un comodín muy solicitado en esta nueva versión del Apertura que clausura el año: Walter Busse, otro ligerito que coqueteó con el ascenso y ofrece recambio provechoso entre tanto Pusineri, Machín, Acevedo y Godoy. Debutó mal como todo el equipo ante Ñuls, pero sobresalió en tucumán y cumplió con creces ante Godoy Cruz a partir de su movilidad y de su particular estilo. Si reparamos en que también integran el plantel Patito Rodríguez, promisorio juvenil, y Andrés Silvera, goleador calificado, habremos de concluir que Independiente -como también River aunque sin éxito- interpela las verdades de manual. Allí advertimos un equipo proyectado a la inversa, de adelante para atrás.

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