jueves, mayo 06, 2010

B NACIONAL // Salvadores de Bahía


Jorge Ledo retornó a la presidencia de Olimpo, a fines de 2008, con una serie de desafíos por delante: ordenar las finanzas del club, evitar males mayores a nivel deportivo tras el descenso a la B Nacional ese mismo año y, lentamente, promover la resurrección futbolística de la institución bahiense, protagonista de diversas conquistas conseguidas en épocas recientes.

No parece casual, por tanto, que Ledo sea uno de los principales artífices de la reciente vuelta de Olimpo a la A y de los logros acumulados por el cuadro aurinegro en la última década, ya que desde su condición de presidente fue testigo de los tres ascensos a Primera División obtenidos por el club en 2001, 2006 y 2010, un hecho meritorio para una institución casi centenaria (el 15 de octubre celebra 100 años de vida), cuyo historial en la A hasta 2001 registraba apenas una participación en el Nacional de 1984, aquel equipo en el cual se destacó un jugador recordado por algunos futboleros mayores de 30 que archivan nombres e imágenes en su memoria, el rubio Raúl Daniel Schmidt.

Este tercer ascenso, asimismo, presenta a un segundo responsable, no menos importante que el titular de la entidad. El actual técnico Omar De Felippe, en rigor, arribó hace menos de un año a un club y a una ciudad que conocía luego de su paso como jugador, como ayudante de campo junto con Julio Falcioni y como estudiante de primer año del curso de director técnico, aplicando en la práctica -en su debut de conductor- varios de los principios del decálogo falcionista: contracción al trabajo, unidad grupal y estudio meticuloso de rivales, escenarios y posibles tácticas a implementar. Así, De Felippe confeccionó un equipo consistente y ambicioso que, en el transcurso de la competencia, redefinió los objetivos para la temporada. Alejado de los puestos de retaguardia, la zona caliente de la tabla en la cual se ubicaba en el comienzo del campeonato, Olimpo dispuso de otra mentalidad y de otra predisposición para ir detrás de metas más relevantes, afirmado en un grupo de jugadores experimentados, entre ellos Tambolini, Delorte, Mosset, Cabrera y Martínez, quienes acompañados por otros valores como Rolle -de extraordinaria primera rueda-, Barrionuevo, Ricci, Zalazar, Concistre y Brum encaminaron al equipo hacia un logro merecido e indiscutible, dos fechas antes del epílogo.

De Felippe, por tanto, supo leer a tiempo las alternativas de un certamen cambiante, sin un dominador absoluto ni un candidato invencible. De hecho los sanjuaninos, favoritos al primer ascenso en en cierre de 2009, ya exhibían ciertas grietas en su juego que abrían una chance para el lote de atrás en el cual aparecía el cuadro bahiense, de aceptable primera rueda al acreditar 8 victorias, 9 empates y apenas 2 derrotas. Con paciencia, entonces, con entusiasmo y con aires renovadores en el plano institucional y deportivo, Olimpo continuó su ruta ascendente y logró enhebrar 7 tiunfos consecutivos, todos decisivos, todos en la instancia clave del torneo, que le permiten -al cabo-regresar a la A, la categoría que abandonó en junio de 2008 entre desazones y aplausos tras la derrota por dos a uno ante Estudiantes de La Plata en el Roberto Carminatti.

De aquí en adelante, en consecuencia, los retos del club seguramente se concentren en consolidarse en Primera tras fallidos intentos y aprender de los errores de otros ascendidos que regresaron rápidamente al Nacional, por ejemplo San Martín de San Juan (2007) San Martín y Atlético de Tucumán (2009 y 2010), Chacarita (2010) quienes duraron apenas una temporada debido a los rigores del promedio y a las desavenencias en la planificación. Esto último constituye un dilema, de acuerdo con los pasos a seguir, ¿conviene reforzar el equipo con jugadores de otra jerarquía? o, en cambio, ¿alcanza con mantener la base del cuadro campeón y sumar unos pocos refuerzos? La reciente experiencia sugiere ejemplos que avalarían cualquiera de las dos opciones: Tigre, por caso, se afianzó en Primera con muchos de los jugadores que provenían de la B Nacional. Chacarita y Atlético Tucumán, asimismo, sostuvieron a varios de los jugadores que lograron el ascenso aunque padecieron su estada en la A producto de la falta de conocimiento de la divisional y de no contar con reservas acordes con la envergadura de un certamen que será mediocre, malo o muy malo, pero que es indudablemente más exigente.
Encontrar el equilibrio, tarea nada sencilla desde luego, constituye un ítem prioritario para los dirigentes aurinegros, si se pretende mantener la categoría. Un asunto complejo y de difícil resolución que excede al cuadro bahiense e interpela, también, a los otros aspirantes a jugar en la A (Quilmes, Instituto, Atlético Rafaela, All Boys).

Incógnitas y debates de lado, es tiempo de festejos. Y lo cierto es que Olimpo, el club que cumple 100 años, celebra un rápido regreso a una divisional donde las miradas de los otros -más numerosas y más atentas al desempeño de sus protagonistas- se detendrán ahora en el estadio Roberto Carminatti, ese rectángulo reducido que cobija poco más de 15 mil personas y una historia menos conocida aunque sugerente según algunos nombres que desfilaron por Bahía Blanca. Jorge Martínez, Angel Matute Morales, Sebastián Chamagol González, Mauro Laspada, José Ramón Palacio (padre de Rodrigo, el ex jugador de Boca), Ángel Cappa, Carlos Roa, Leonardo Madelón, Silvio Carrario, Ismael Blanco, Marcelo Escudero, Gustavo Alfaro, Josemir Lujambio, Gastón Aguirre, Leandro Benítez, Delorte y Schmidt.

A esa nómina habría que agregarle dos apellidos y dedicarles, en futuras biografías, un apartado especial. Ledo y De Felippe ya están entre las figuras de ese imaginario y todavía incipiente olimpo.
Pablo Provitilo

1 comentario:

SiC dijo...

Mujy fea la omisión de Cristian "Fantasia" Castillo en los jugadores de Olimpo...
a pesar de ese gran error, buenisimo post...