lunes, noviembre 07, 2011

ALL BOYS // Planificación en serio



Estacionado en la zona de promoción y sin concretar el salto de calidad indispensable para forjar un horizonte menos preocupante y más calmo, All Boys transita el torneo con producciones que combinan tenacidad, esfuerzo y predisposición a fin de torcer el errático rumbo actual, con apresuramientos varios, obstinaciones inconducentes y visibles temores a perder, como bien diagnosticó José Romero. Es la consecuencia directa, ya señalada, de haber formado un plantel modesto y estrecho, posiblemente derivado del exceso de confianza o de una fallida evaluación sobre las implicancias de disputar una segunda temporada en Primera División, con todas las obligaciones y las sensatas decisiones que demanda asimilar.

Parte de esa confianza se revela en declaraciones de hombres importantes del club, muy queridos, símbolos del mejor momento en la vida de la institución, quienes expresaron sus íntimos deseos antes que postular un cuadro de situación reconocible. "¿Alguien tiene duda de que vamos a terminar entre los primeros 8", escribió en su cuenta de Twitter Ariel Zárate, asesor de fútbol profesional. "La meta son los 50 puntos", dijo Nicolás Cambiasso, ni bien amanecía el torneo. Disputadas 14 fechas, los pronósticos/estimaciones distan de corresponderse con la realidad, lo cual confirma que la planificación admite el optimismo y las seguridades, desde ya, pero también análisis responsables y planes alternativos frente a esperables turbulencias o escollos no previstos.

Como siempre, y es cierto, las opiniones implacables tras hechos consumados suelen ser ingratas, injustas muchas veces, si bien algunos puntos oscuros vienen de hace tiempo, razón por la cual conviene reponerlos. Por ejemplo, sustituir a Casteglione por Quiroga y Coronel admitiría una revisión, especialmente por tratarse de dos refuerzos que llegaban de sendas experiencias traumáticas en River y Huracán, respectivamente. Más allá de que Coronel jugó poco y no puede juzgarse a fondo su rendimiento, sí es posible decir algo de Quiroga, inseguro y errático en varios partidos que costaron puntos, lejos de mostrar atributos acordes para ser el zaguero que All Boys necesita hoy. No menos cierto es consignar que las responsabilidades involucran a más de un jugador, en este caso a una defensa completa que evidencia problemas estructurales para aportar solidez y consistencia. Asimismo, según los dichos de Cambiasso, la cantidad de puntos a sumar exige hacerse fuerte de local,  con planteos audaces a fin de acercarse al mencionado objetivo. Pues bien: All Boys no solo continúa sin ganar en Floresta sino también exhibió, en algunos encuentros en el Islas Malvinas, desatenciones graves, sazonadas con las limitaciones que implican no disponer de recambio suficiente. Difícil, por tanto, acreditar la cifra proyectada, mucho más cuando se cotejan campañas: hace 1 año el cuadro de Romero consiguió 16 puntos sobre un total de 7 partidos en condición de local, 12 más que los acreditados actualmente en idéntica cantidad de encuentros.

 Subsiste, pese a todo, la consabida ilusión. Porque así lo marca la historia de este club y porque la constancia, el compromiso y la jerarquía de algunos jugadores permiten abrigar esperanzas. Ahí está Mauro Matos, artillero implacable, levantando dos veces el marcador adverso ante Independiente que evitó, por un lado, otra derrota en casa y significó, por otro, alcanzar la friolera de 28 tantos en All Boys desde su arribo a la entidad en enero de 2010. También Torassa sigue siendo fundamental con sus movimientos desequilibrantres, la experiencia que aporta el tiempo transcurrido, con la del Albo, en escenarios múltiples,  y su lucha de siempre por dejar de ser, un buen día, Torassita. O el Cabezón Sánchez, activo e insustituible a sus 37 años, ejemplo para sus compañeros a partir de un despliegue que emociona.

En ellos, en la inteligencia de los líderes y en redireccionar/formular una planificación a la altura de un equipo que participa en la máxima categoría, depende el futuro de una institución que, aunque algunos lo olviden, vive un momento anhelado para incurrir en nuevos errores, subestimaciones o resignarse a contemplar las últimas imágenes de un sueño interpretado como oportunidad histórica.

P.P.

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