sábado, diciembre 03, 2011

ALL BOYS // Detrás de la derrota



Perder contra Estudiantes, comprensiblemente, altera los ánimos y obliga a una reflexión no sometida a eventualidades o transitorios enojos. No solo por el categórico 0-3, por la irregular campaña de los platenses, por la sequía de goles (el último propio fue de Matos contra Independiente), o por las complicaciones que trae aparejada en la asfixiante tabla de los promedios. Más alarmante es la improvisación de este proyecto urdido entre sombras que, tarde o temprano, hace mella en los resultados deportivos y pone en riesgo un logro colectivo forjado con esfuerzo y perseverancia, un triunfo demorado cuyo artífice no fue un acaudalado personaje con ínfulas de ganador ni un entrenador con mágicos poderes. Por el contrario el presente de All Boys tiene raíces más hondas, a veces imperceptibles pero existentes, alusivas a eso que genéricamente se denomina identidad. Y la identidad de All Boys remite a una historia de 98 años donde cuentan desencuentros, hazañas, algún ultraje, resurrecciones y, por encima de todo, la incondicionalidad de un hincha agradecido y exigente.

Desperdiciar esta oportunidad acaso única, en tal sentido, implica no reparar en trazos sustanciosos de esta historiada expresada, por ejemplo, en un club que estuvo 8 años en Primera División, concretado el ascenso de 1972, y los padecimientos posteriores a 1980, cuando concluyó aquel ciclo pródigo. También desestimar la coyuntura, los graves problemas que evidencia este equipo en todas sus líneas, conduce a un conformismo ciego, amén de generar el equívoco de creer en personajes intocables. El intocable, en todo caso, es All Boys. Duelen, por estas razones, que José Romero sufra las consecuencias de errores propios y ajenos (especialmente ajenos) y ciertos análisis de los referentes. "Peor está Tigre", dijo Nicolás Cambiasso, hace un par de meses cuando el cuadro de Floresta jugaba igual o peor que en el presente. De continuar su racha triunfal el equipo de Victoria, convendría no citar más ejemplos de otros, y concentrarse en lo propio.

Aceptado el desafío de revisar internamente qué paso en este torneo, la tarea es ardua y compleja. Trabajar sobre la mentalidad de estos jugadores constituye un aspecto clave, habida de cuenta de las dificultades para ganar y el temor a perder que predomina. Otra cuestión a tener muy en cuenta es la política de compras dado que, en función de la situación actual, no se puede fallar en las zonas vitales a reforzar. Y, desde ya, pensar primero en All Boys antes que en disputas personales, divismos extrapolados de otro ámbito o soberbias cuyas consecuencias perjudican al club y a los mismos implicados. En lo inmediato, sería oportuno y saludable terminar decorosamente el campeonato, con dos encuentros por delante que deberían motivar y, resultado aparte, plausible de sentar las bases de un replanteo en varios estamentos.

No hay comentarios.: