
lunes, abril 12, 2010
OPINIÓN // Demasiado técnico para este club

viernes, abril 09, 2010
Fútbol Español // Valorar lo propio
España atraviesa un tiempo de esplendor en el plano deportivo. Allí asoman su Armada española en el tenis -bicampeón de la Davis-, la selección de fútbol ubicada entre los favoritos a levantar por primera vez la Copa del Mundo, el retorno de Fernando Alonso a la Fórmula que bate récords de audiencia y, por supuesto, una liga de fútbol con dos protagonistas poderosos, que cobijan estrellas, suscriben fabulosos contratos y explotan una marca que alimenta distintas tipos de industrias.Pero España también es un país con crecientes demandas sociales y profundas heridas. Con una justicia y un Tribunal Supremo llenos de sadismos -y de cinismos- que taladran sobre la memoria colectiva de un pueblo. Basta consignar un hecho no atendido con la difusión que merece, exceptuando a esa agenda paralela instituida en determinadas zonas de las llamadas redes sociales, que repone olvidos y desmonta operaciones interesadas por parte de los grandes medios. Se trata, en esta oportunidad, del juez Balltasar Garzón, alguien que intentó juzgar a los responsables del genocidio argentino hacia fines de los años 90, a quien le abrieron, recientemente, un procedimiento penal en el país ibérico por intentar denunciar los delitos del Franquismo, bajo un argumento establecido en una de esas leyes que sí se respetan: una amnistía sancionada anteriormente a los culpables de homicidios y torturas que no le otorga competencias a Garzón para investigar a los autores y los cómplices de uno de los períodos más oscuros de la historia europea.
Creáse o no, el hecho ocurre en España, el país del admirado primer mundo, el de nuestros abuelitos inmigrantes, el de los poetas asesinados y las dictaduras impunes. Resulta pertinente transcribir un breve párrafo del escritor uruguayo Eduardo Galeano, publicado en el diario Página 12, para ilustrar la dimensión de la cuestionada medida: "De los quince miembros de este tribunal, diez han llegado a sus cargos jurando fidelidad al Generalísimo Franco. Y no lo olvidan, para que no se diga que ellos niegan el derecho de recordar".
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Al margen de un hecho institucional grave, con movilizaciones locales y solidaridades extendidas hacia Garzón a través de la web, el fútbol español sigue su marcha. Siempre sigue su marcha dado que no hay Francos ni crisis económicas destructoras de bancos que lo detengan. Real Madrid, uno de los protagonistas del clásico de hoy, invirtió una suma fabulosa de dinero en medio de una economía raquítica, con índices de desocupación que aumentaban en forma proporcional a la llegada de futbolistas cotizados al cuadro merengue. Un asunto que seguramente escapa al Tribunal Supremo, posiblemente hinchas del Madrid como lo era el General Francisco, pero no a un Tribunal de Ética deportiva. Aún así el fracaso futbolero golpeó dos veces, en 2010, la puerta del Bernabeu: primero tras una derrota categórica ante los esforzados muchachos de la Agrupación Deportiva Alcorcón (club de la tercera categoría) que lo sacó de la Copa del Rey, luego al ser eliminados por el Lyon de Francia en la Copa de Campeones, el objetivo principal de una temporada que se evaporará rápido como los euros.
Barcelona, futbolísticamente, es su contracara. Viene de ganar seis títulos en 2009, humilló al Madrid en los dos últimos duelos, tiene en sus filas al talentoso Lionel Messi, dueño de varios récords, y prepara un retorno especial: el arribo de Johan Cruyff a la presidencia de la entidad.
Pero también se maneja en ese mundo de billetes y derroches que legitiman una industria. Entre otras, la de su prensa deportiva, que necesita escándalos y buenos resultados futbolísticos para subsistir, dado que han aceptado que el deporte tiene una función primaria: entretener.
Como parte del espectáculo y del show, entonces, madridistas y catalanes reeditarán un encuentro con historia aunque actualmente se trata del único de esa liga capaz de generar interés entre los neutrales. La tabla, elocuente, indica que Barcelona y Real Madrid han conseguido la mayor cantidad de puntos posibles. Y hay razones que explican semejante dominio: por un lado cuenta la tradición (sobre 78 títulos disputados, blaugranas y merengues ganaron 50), por otro inciden los redituables aportes del gran actor de la época: la televisión, cuyos derechos son gestionados por ambas instituciones en forma individual. En consecuencia, un Barsa-Madrid suscita atractivos diversos porque desaparece la desigualdad: juegan los que ganan todo siempre, los que miran de lejos la tabla pero también el mundo exterior, las potencias que se saludan y se necesitan no por un folclore romántico y acaso caduco para el gusto de los españoles, sino por el negocio que promueven. ¿Cuál es la gracia si solo dos ganan? ¿Adónde radica el sentido del juego? En España, ya sea sobre éste u otros temas, quizás no abunden interrogantes como acá.
Difícil imaginar un escenario de ese tipo en Argentina, donde se produjo un episodio relevante en agosto 2009 tras la rescisión del contrato entre una empresa monopólica y la Asociación de clubes. Desde aquella fecha en adelante existe un reparto más equitativo del dinero que impacta en la competencia, procura achicar la brecha histórica, nivela el torneo y genera emociones. Lógicamente los partidos no se destacan por su buen nivel, luego de la herencia recibida, en la cual escasean figuras y urge retornar a los campeonatos largos, pero cabe subrayar que predomina el misterio y la incerteza, la creencia ilusoria de que todos ganan y pierden. Porque la gracia del juego, por si hiciera falta decirlo, consiste en desconocer el desenlace, emprender la rutina de ir al estadio o prender el televisor sin saber el final de una obra que será mala, soporífera e inolvidable, nunca un hecho que siempre, o al menos en reiteradas oportunidades, reafirme al pie de la letra las propias presunciones.
El fútbol de España entrega una función especial, de alto nivel, que concita la atención del público en todo el mundo. Finalizado el duelo, habrá repercusiones y poco más. El posible final ya está escrito, como las leyes de una historia definitivamente transcurrida. En Argentina hay un enigma cada fecha, una historia entre pobres y poderosos con épilogo abierto. Y también existe un saludable gesto por intentar saldar viejas deudas de un pasado que involucra al fútbol y no pocos segmentos del público aprueba.
miércoles, abril 07, 2010
LANÚS // Toma Luis

Pero hay otros elementos que permiten evaluar a Zubeldía como un personaje inusual para este medio, capaz de entregar una frase o una reflexión provocadora que promueve debates en una escena diaria donde abunda la cháchara y el show. Por ejemplo en el suplemento deportivo del diario Perfil, el último domingo, Zubeldía puso el dedo en la llaga acerca de un tema que es, para muchos, una posible causa de la decadencia del fútbol argentino. "Me parece que la PlayStation le da información importante a los jugadores. Algunos saben de sistemas tácticos, de estadísticas, o si los jugadores son zurdos o derechos, gracias a la play", señaló en ese breve y colorido reportaje. Consultado si él juega, respondió sin titubeos: "No, pero me parece piola, aunque estaría bueno que usaran el tiempo libre para descansar o leer".
Es un punto de vista interesante teniendo en cuenta que Zubeldía aporta un argumento novedoso relacionado con la tecnología y los consumos culturales de los jóvenes, basado en usufructuar para el trabajo la utilización del tiempo de libre de sus dirigidos, pero consciente de que la lectura es infinitamente más provechosa y más saludable. Con el agregado de que quien lo dice es uno de los entrenadores con menos edad entre los técnicos de Primera, lo cual realza el valor de la frase.
No es casual que Zubeldía diriga en Lanús. Ya Diego Valeri, ex jugador de la entidad, manifestó en otro momento su inclinación por la lectura y el estudio, aunque presentado en algunas notas realizadas en los grandes medios desde el exotismo y la banalidad. Algo entendible, cabe admitir. No vaya a ser cosa de que una nota publicada a pie de página estimule el ejemplo y contradiga el reglamento de ciertas agendas destinadas a relevar botineras, camisas, cremitas y esa burbuja de zonceras que anida en cada vestuario.
La llamada play, en ese marco, contiene elementos para aprovechar en función del conocimiento, según opina Zubeldía, quien parece resignificar una práctica extendida entre los
futbolistas. Si bien, de acuerdo con su mirada, lo ideal es combinar su uso con la lectura. Desde esta columna se señaló hace poco el gravitante rol que cumplen dirigentes y técnicos para formar y educar a los jugadores del club. El técnico de Lanús ofrece una señal en esa dirección, en el marco de un club que se distingue por sus obras, el trabajo colectivo, la solidaridad en múltiples causas, como quedó evidenciado en el encuentro ante River. Un club que ya definió al sucesor de Zubeldía en el cargo de entrenador del fútbol profesional, con el consentimiento del técnico en funciones. "Cuando dirigía Ramón (Cabrero) ya se sabía que yo lo iba a reemplazar, y en algún momento, cuando esté Schurrer (Gabriel), se va a saber el nombre del que este detrás. Es el proyecto del club y no tiene por qué condicionar al técnico que está trabajando", admite Zubeldía en la entrevista de Perfil.
Schurrer, seguramente, estará a la altura de la mentalidad, los pergaminos y las obligaciones de una construcción social y deportiva que nutre su trayectoria con la cantera. La cantera de donde surgió Zubeldía.
martes, abril 06, 2010
B NACIONAL // La fuerza interior

domingo, abril 04, 2010
PRIMERA DIVISIÓN // Una pequeña revancha de Gimnasia

En aquel equipo del Pincha jugaban muchos futbolistas que integran el actual plantel: Verón, Braña, Angeleri, Sosa, Benítez, al margen de que las grandes figuras en el clásico hayan sido dos ausentes (Pavone y Calderón). Y el técnico era un joven y muy promocionado Diego Simeone, quien tras coronarse con Estudiantes en el Apertura 2006 continuó su carrera en otros dos clubes con historia como River y San Lorenzo. Del Cholo, justamente, se trata. Con excepción de Racing, primera experiencia del entrenador, Simeone acredita un currículum favorable ante Gimnasia: le ganó casi siempre, de local y de visitante, con el 7 a 0 como bandera.
Un día, sin embargo, Gimnasia tuvo una mínima, desfasada y tardía revancha. Porque triunfó en un duelo importante para mantener la categoría y porque derrotó al técnico verdugo, identificado con Estudiantes, pese a algún desencuentro, pero identificado todavía más con aquella tarde ominosa en el Estadio Único. Fue un pequeño desahogo, seguramente ineficaz para olvidar la herida. No obstante tiene su valor en este medio donde los entrenadores juegan sus partidos y en el cual el cuadro Tripero resiste con encomiable amor propio las dagas de una historia de largos 122 años, hasta ahora no redimida en sus trazos más sensibles.
PRIMERA DIVISIÓN // Buen bicho

Fue tan rotundo lo del cuadro de Claudio Borgui, tan honesto en su propuesta, que no hay cuestionamiento posible capaz de minimizar una producción casi perfecta, basada en el toque, la sincronización de movimientos en función de ataque y una destacable apuesta por no ceder intensidad en su búsqueda ofensiva pese a la temprana ventaja (Facundo Coria anotó dos goles antes de los 20 minutos). Es cierto que enfrente hubo un rival confundido, que cometió errores groseros en todas sus líneas y se vio superado durante tramos sustanciales del cotejo. Pero el desarrollo del encuentro dependió, fundamentalmente, del meritorio rendimiento de los jugadores de Argentinos y del esquema agresivo diseñado por Borgui, con dos volantes criteriosos para ganar la mitad de la cancha como Mercier y Ortigoza, la movilidad de Obermán tendiente a desequilibrar por las bandas, el aporte gravitante de Coria, un enlace generoso, idóneo y contundente en la red, y una dupla de ataque peligrosa e inquieta integrada por Calderón y Sosa.
El dos a cero parcial en ese primer tiempo pareció escaso debido al abrumador dominio del conjunto de La Paternal, traducido en no menos de media docena de oportunidades claras de gol. Superioridad que mermó en la segunda etapa, si bien aumentaron -curiosamente- las chances de Argentinos para ampliar el marcador. Lejos de ser abultado, un 8 a 1 en favor del equipo de Borgui se hubiese correspondido con el trámite, los merecimientos y las alternativas del encuentro. En ese marco, la chapa final del resultado -exigüa diferencia de un gol- no expresa lo que ocurrió en el Diego Maradona, escenario donde Argentinos ganó algo más que un partido dado que, por un lado, reafirmó sus aspiraciones de pelear el campeonato y, por otro, definió un esquema audaz, un estilo que gusta a los hinchas y beneficia al espectáculo.
Previo al inicio de la temporada, se dijo que Argentinos reforzó criteriosamente su plantel, apuntalado por un prócer de la casa como Borgui. Y si actualmente a Vélez, Estudiantes y hasta Banfield e Independiente le adjudican y se autoadjudican una supremacía sobre el resto -algo ceñido a sus realidades fútbolísticas, por supuesto-, no habría que descartar al Bicho del Bichi, más cercano al Huracán de Ángel Cappa trazando un antojadizo -y discutible- paralelo. Se sabe que, en caso de crecer todavía más Argentinos en su rendimiento, el debate sobre propuestas y modos de jugar reaparecerá en escena. Con las exageraciones y las saludables disputas que supone.
sábado, abril 03, 2010
PRIMERA C // ¿Y si ascienden dos?
